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Golpe de Estado en Honduras Marcos Chinchilla Montes Trabajador Social
La noticia nos sobrecoge. Desde mediados de semana se venía anunciando un golpe de Estado en Honduras, al mejor estilo de todos aquellos que patrocinó Estados Unidos en el siglo pasado en nuestra América. Nos levantamos hoy domingo con la triste noticia de la concreción del golpe de Estado en Honduras, y con la expulsión del presidente Manuel Zelaya por parte de los militares, y otros sectores económicos y políticos que están detrás de los militares.
Escuchar los argumentos de congresistas, militares e incluso de la misma iglesia católica (sic) hondureña, nos llevan a revivir la guerra fría, usando ahora chivos expiatorios como la vinculación con Hugo Chávez o Rafael Correa. Este contexto plantea un duro reto a la OEA, la que se encuentra deliberando en este momento en su sede en Washington sobre el tema. Sobre su decisión, y el mismo papel de los Estados Unidos, apoyando o rechazando el golpe de Estado que vive la nación hondureña, recae buena parte del futuro político y democrático de la región.
Los militares y los sectores más conservadores de Honduras, le dan un buen ejemplo al mundo: la violencia de los gorilas es la que prevalece en nuestras sociedades democráticas. La derecha conservadora recurre a todas las posibles formas para reproducirse, llámese medios de comunicación, golpes de Estado, partidos de fútbol, revoluciones de “colores”. Que se cuide Argentina, porque la misma receta se insinúa para las elecciones del día de hoy.
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